26/11/2009

¿Quién cumple XV años?





El que está en contra del aborto, el que les dice a las mujeres violadas que chance y es su culpa, el que jura que la CEDHJ sólo protege delincuentes, el que juega golf con los poderosos porque de ellos será el reino de los cambios de uso de suelo, el que no quiere el macrobus enfrente de su iglesia, el de las jetas caricaturizadas por Falcón, ese cabrón cumple 15 años como Cardenal: Juan Sandoval (inserte apodo aquí) Íñiguez. 

23/11/2009

Biblioteca Pública Matute Remus presenta: Una reflexión a partir del libro “Ser como ellos” de Eduardo Galeano






En “Ser como ellos y otros artículos”, Eduardo Galeano despotrica, denuncia, recuerda y obliga a voltear a lo que se le ha hecho a América Latina básicamente desde su “descubrimiento” en 1492. Los enemigos y los victimarios —el capitalismo, el imperialismo yanqui y el peor de todos: el olvido— salen a relucir sin miramientos, y de esa forma, expone esa realidad enmarcándola en tres grandes suspiros: “Ayer”, donde destaca el artículo “Cinco siglos de prohibición del arcoíris en el cielo americano”; “Hoy”, que enmarca el espíritu de nuestra era con artículos como “Diccionario del nuevo orden mundial”; y “Mañana” del que destaca, obviamente, “Ser como ellos”.

Definitivamente no es una lectura cómoda, “Ser como ellos” es un catálogo que recopila lo peor de la condición humana que firmó su sentencia de muerte dándole al dinero un poder infalible. Lectura incómoda, porque se escribe desde la izquierda, de aquella que descalifica a Pinochet y su once de septiembre; a Bush padre y su némesis prefabricada (Hussein); incómoda, porque viéndolo desde una perspectiva crítica, llega a señalar a Fidel Castro como símbolo de dignidad nacional y de victimizar el aislamiento de Cuba. Por ende, exuda una victimización de América Latina tan rampante, tan obsoleta y martirizada, que no puedes más que reflexionar y actuar en consecuencia: Si América Latina es un pobre conejito que no puede reproducirse por culpa de los lobos disfrazados de ovejas; una víctima en su más pura expresión, ¿Qué demonios estamos haciendo para dejar de serlo?; y por otra parte, si llegáramos a la conclusión de que América Latina NO es una víctima y que de una vez por todas ya se debería quitar el estigma de ultrajada, la misma interrogante surge con un giro de tuerca, ¿Qué estamos esperando para, con nuestras acciones, comprobar que sí podemos rascarnos con nuestras propias uñas? ¿Qué necesitamos que pase para saber que sí podemos cambiar?

Y la semilla se planta con el único texto optimista en todo el libro: “El derecho a la alegría”, en el que, sin caer en lo utópico, Galeano plantea la necesidad de que hagamos realmente nuestro el derecho a ser felices. Ver a la alegría como un producto de primera necesidad qué puede ir generando un cambio poco a poco, en el que, mediante acciones colectivas, se le ponga un “hasta aquí” a conductas y estilos de vida que parecen tenernos subyugados. ¿Y cuál es uno de esos baluartes que nos tienen al borde de un ataque de crédito? Con esta interrogante le doy cabida a un punto muy importante que señala Galeano al final de dicho artículo, en el que se imagina a su ciudad natal, Montevideo, llena de bicicletas.

¿Podemos nosotros imaginarnos lo mismo en nuestra Perla Tapatía? ¿De qué forma podríamos ser menos miserables en un estilo de vida que nos ha hecho creer que podemos sentirnos más seguros para movernos dentro de la ciudad sólo si lo hacemos en coche? Es la reflexión que surge después de leer su —¿utopía? — en dos ruedas. La respuesta es quizás el mensaje político más eficaz, menos retrógrada y siempre posible: con la bici no usas petróleo, y si no usas petróleo, no hay necesidad de que tu país invada a otro para conseguirlo; no hay necesidad de que bajo la bandera de la seguridad anti-terrorista que justifica estas invasiones se te priven tus libertades individuales; y lo más importante, al menos para mí: con el dinero ahorrado, y con tu cuerpo y mente en forma —al menos ya no llegas estresado al trabajo— te puedes comprar, por fin, unos buenos libros, un viaje a alguna montaña, o mejor aún, sobrevivir de una manera un poco más humana… pagando la renta.


El libro "Ser como ellos y otros artículos" de Eduardo Galeano, puede ser consultado sin membresía, sin costo y sin prejuicios en la Biblioteca Pública Matute Remus, del Campamento Informativo de Diálogo, ubicado en el camellón de la Avenida Lázaro Cárdenas en su cruce con López Mateos. También está disponible "Las Venas abiertas de América Latina", del mismo autor. 

20/11/2009

El principal enemigo a vencer

No es Emilio, ni Elba Esther, ni Peña Nieto ni la izquierda derechista.

Es el TEDIO.

Y se combate con este tipo de cosas:

18/11/2009

Ecos: Un compañero de carrera, una carta, y Jack Kerouac

Con la respuesta de esta persona, llegan a 7 el número de compañeros de carrera y similares (de casi 100 personas: por similar me refiero a compañeros de otras carreras y/o universidades, familiares, y amigos...) que se tomaron la molestia de mostrar interés, en menor y mayor medida, sobre los motivos que llevan a un grupo de personas a acampar en un camellón de una avenida que será destrozado para que pase medio millón de coches por ahí. (Vaya, sólo repetiré el link por si algún transeúnte cibernético tiene la curiosidad de checar de qué demonios estoy hablando.)


La carta de la que hablo, va en este tenor:


Mexicanos hijos de América…. o “Contribuciones creativas a la sociedad”

El siguiente es un fragmento del libro La Vanidad de los Duluoz, escrito por Jack Kerouac en 1968. No voy a pretender demostrar que la imagen que uno evoca al leer esto es una imagen de esta triste ciudad actual (Guadalajara y casi cualquiera y no sólo en este país). No voy a pretender demostrarlo pero muchos de ustedes van a pretender no estar viendo lo mismo que yo. Tampoco voy a condenar una situación que está pasando en la ciudad, esta ya se encuentra condenada. El título del escrito es mera propaganda (???), publicidad (???), conformismo (???), you name it. Y seguro habrá más de uno o una que salga con un decoroso nacionalismo (???), machismo (???), pedantismo (esta me gusta)  al decir que tal relación fraternal entre países a la que me refiero en el título de este escrito, no es del todo evidente y que la cultura de México, y sus tradiciones, y su gente... si, si, sí y todo eso que mágicamente convierte a México en un país hermoso.

Si alguien pudo ver que en los años sesentas esto ocurría  en los Estados Unidos y se escurría por todas partes, al ritmo del gran silbador que en los años treinta cruzaba California a una velocidad que ni un mustang alcanza en patria, mientras que en México, también en los años treinta, uno podía ir caminando por la carretera hecha de nada más que tierra y polvo y si era muy noche y no podía llegar a su casa, tocaba en la puerta más cercana y alguien la abría y le hacía entrar y conversaban un rato después de cenar las mejores tortillas y los mejores frijoles que jamás hubiera probado en su vida, a la mañana siguiente se levantaba temprano y dando las gracias seguía su camino hasta llegar a casa. Y eso era común y ahora no lo es, y esa precisa imagen de los años sesentas es la que se asoma hoy (apenas se asoma para muchos) en esta ciudad. Y maldita sea, uno no tiene que escribir sobre esto ni dar una introducción tan larga para un fragmento de Kerouac cuando todo lo que hace falta es levantar un libro y leerlo de principio a fin. 

Joel Aguilar Alcocer, Guadalajara, 2009.

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Las palabras de Jack Duluoz:

Verás, mi angustia, como yo la llamo, surge además del hecho de que las personas han cambiado demasiado, no sólo en los últimos cinco años, ¡válgame Dios!, o en los últimos diez años, como dice McLuhan, sino en los últimos treinta, hasta tal punto que ya no las veo como tales ni me veo como un miembro auténtico de algo llamado la raza humana. Recuerdo que en 1935 hombres hechos y derechos, con las manos profundamente hundidas en los bolsillos de la cazadora, solían ir silbando calle abajo sin que nadie se fijase en ellos ni ellos se fijaran en nadie. Y andaban deprisa, además, camino del trabajo o de una tienda o de una cita con la novia. Dime una cosa: ¿por qué hoy día la gente tiene ese modo de andar con los hombros hundidos y arrastrando los pies? ¿Se debe a que están acostumbrados a andar únicamente cuando cruzan los aparcamientos? ¿Les ha llenado el automóvil de tanta vanidad que caminan como una panda de matones haraganes sin destino concreto?

En las tardes de otoño, en Massachusetts, antes de la guerra, siempre veías a algún tipo camino de casa, para cenar, con los puños profundamente enterrados en los bolsillos de la cazadora, silbando y caminando, entregado a sus propios pensamientos, sin tan siquiera mirar a las demás personas que iban por la acera, y después de la cena siempre volvías a verlo apresurándose por el mismo camino en dirección a la confitería de la esquina, o para ver a Joe, o una película, o camino de unos billares, o a hacer el turno de noche en un taller, o a ver a su chica. Eso ya no se ve en América, y no sólo porque todo el mundo conduce un coche y va con la cabeza estúpidamente erguida guiando esa máquina idiota entre los peligros y tribulaciones del tráfico, sino porque hoy en día nadie camina despreocupadamente con la cabeza baja y silbando; todo el mundo mira a las demás personas que van por la acera con culpabilidad o, lo que es aún peor, con una curiosidad y un interés fingidos y, en ciertos casos, con aire de “estar al loro”, de “no querer perderse nada”, como si dijéramos, mientras que en los años treinta incluso había películas de Wallace Beery en las que daba media vuelta en la cama al ver que el día era lluvioso y decía: “!Qué coño, voy a dormirme otra vez, de todos modos, no me perderé nada!” Y  nunca se perdía nada. Hoy oímos hablar de “contribuciones creativas a la sociedad” y nadie se atreve a pasarse durmiendo un día lluvioso ni a pensar que realmente no se va a perder nada.

16/11/2009

Limbo mío y limbo ajeno

Últimamente he estado en un estado de limbo. Pero como ya me di cuenta de ello y de qué tanto me caga estar en un estado en el que parece que buscas que le pongan flores de cempazúchitl a tu autocompasión; he decidido no abundar tanto en ello.


Lo que sí quiero compartirles, es mi decepción ante comentarios que he recibido en el muro de mi cuenta en Facebook, desde que decidí acampar junto con otro grupo de personas admirables en el camellón de Lázaro Cárdenas y López Mateos. Les cuento:


En mi "estado" de dicha cuenta, escribí "Soy del ETA: Ecologista Trasnochado contra el puente Atarantado", lo que originó la respuesta de una persona,  que forma parte de ese grupo de gente que aún conjugando estudios, nivel socioeconómico y algo de sentido común, escriben algo como esto, que reproduzco textual, cortesía de Antonio Moroleón, egresado de la Carrera de Ciencias de la Comunicación del ITESO:


"son acciomes qie provienen de mentes quinceañeras, asi como el fresa necesita ir al antro para realizaarse, los que protesan no son mas que falsos heroes sin poderes. Es la primaria de los políticos que roban, es una escuela hipocrita que enseña a los demas haciendolos pensar que son su salvador, lo unico que exigiste y se ha comprobado, es que el que protesta es parte de un mundo chillón, de eso de mira mama me pegó mi hermano, tenemos 200 años atras y ahora ustedes que quieren unos veinte anñitos mas? si su alma se enriquece no es mas que la arficial manera de sentir benditos por el un actuar, yo creo que ya deberian de poner a trabajar, en algo profesiona y así se les puede respetar. moviemientos retrogadas de hace mas de treinta años. y que cree en lo que no existe permita rapidamente su existencia. o como aquellos oportunidas que lo hacen porque no tiene una mejor cosa que hacer. el que reclama no trabajo y el que no trabaja no puede reclamar. pero viva el discurso retrograda, la iniciación de politicos en potencia.para hacerse sentir que los heroes son los que reclaman, lo heroes sociales no tienen tiempo para reclamar. hasta la victoria siempre...


Sin comentarios, pero la respuesta de Gerardo Montes de Oca, integrante de Ciudad Para Todos, opacó con su lucidez dicho comentario...


"(sobre el comentario de arriba, de Antonio Moroleón) la frustración ha hablado, viva la culpa que carcome. Curiosa cadena de valores judeocristianos, retomados con toques de la industrialización y "depurados" con valores "modernos": el "trabajo" remunerado, controlado, monitoreado, perfilado, etc, como eje de "vida"... Aunado con depresivas vistas ante la frustración personal proyectados en pronósticos fantasiosos (por aquello de los políticos del mañana), más otras proyecciones de la culpa ante la acción o innacción social individual.
Etc, etc, etc... es sumamente interesante lo que puede uno mostrar de sí mismo en un comentario al aire. (ah si, así como el sexismo léxico, "las quinceañeras", jajaja, profundo profundo)"



...Y luego vino la respuesta del Señor Moroleón: 


"El disfraz goza de ser libre y soberano para la ciudadano. La acción humana mas fácil es protestar, pero el humanismo no tiene las caracteristicas animales que ladrar cuando se está inconforme, el raciocinio alguna día hara estragos en las falsas mentes que cubren eneptitud. Soñaré que pronto las palabras de cantautor Arjona no provoquen mas: protestar porque estamos protestando. Realizar el sueño: discrimar glamouramente a todos aquellos que no se parecen a ustedes. porque el tiempo ha sido benevolo con ustedes, los ha llevado a verse como ancianos sabios llenos de muchas y mejores maneras de demostrar y no entretener sus pensamientos cuadra y media. Hagan... Pero hagan para que se parezcan a lo que creen que son. mucha suerte."


 Karla Preciado, también integrante de Ciudad Para Todos, expresó su punto de vista: 


"¿La acción humana más fácil es protestar? ¿Cuánta gente protesta por algo? Este país está como está no por los "retrógradas" que protestamos, sino porque el mexicano no tiene voz, ni memoria, ni espíritu de resistirse a las opresiones de los demás (dícese gobierno, Estados Unidos, etcétera).

Tienes todo el derecho en no estar de acuerdo con nosotros y nuestra idea de ciudad. Pero que ataques nuestro derecho a manifestarnos (derecho constitucional, además) sólo demuestra que eres parte de la borregada que prefiere que el país siga como está: beneficiando a unos cuantos, jodido, pero ahí va.

No tenemos síndromes megalómanos ni representamos a nadie mas que a nosotros mismos. La gente que se ha convencido se ha convencido por nuestra propuesta (tampoco los taches de idiotas) la gente no se va a convencer sólo por vernos acampar ahí, tenemos información, ejemplos, propuesta, no sólo protesta. Te invito a que te informes sobre lo que hacemos, para que al igual que nosotros, critiques (como dicen vulgarmente) con los pelos de la burra en la mano.


Y concluyó:


"Ah, y yo sí trabajo, pero al igual que hay gente que se da tiempo para ir al gimnasio o a clases de baile, yo me doy tiempo para construir lo que yo creo es una mejor ciudad. Es MI tiempo libre y yo lo utilizo en lo que quiera. Yo no veo que la gente vaya con los que están reunidos en una clase de yoga a gritarles: "huevones, pónganse a trabajar!!!" ¿qué diferencia hay?"


De mejor forma no le pudieron haber respondido mis compañeros, y hay veces que yo no encuentro otra salida ante este tipo de discurso más que reírme: cantinfleo descalificador, perorata, desinformación. Al Señor Moroleón no lo he visto pararse en ningún momento en el campamento, como todo buen periodista y/o estudiante de Ciencias de la Comunicación que necesita, forzosamente, recurrir a dos fuentes distintas (sobre todo las partes involucradas) para mínimo, tener una decisión INFORMADA.

Pero quizás de eso se trata descalificar, de un sentimiento que bien describe Gerardo líneas arriba y que termina de apuntalar Karla: de agotar todas los recursos posibles, de sacarle vuelta a los problemas, de buscar cualquier razón para no protestar y así justificar la estrechez de miras, la abyección, el agachismo.

Espero que las razones que expone mi compañero de carrera no lleguen a los extremos de aventarnos una lata de cerveza desde un bus del Tapatío Tour en medio de una función de cine al aire libre; o de pasar TRES VECES en estado de ebriedad para gritarnos  HIJOS DE SU PUTA MADRE, HUEVONES, MARIHUANOS, JAJA y... ustedes se lo pueden imaginar.

Todo ello es lo que engloba al ciudadano anorgásmico, que se conforma con la eyaculación precoz de una democracia de a mentiritas.

Los dejo con una canción de Arjona, sólo porque quien envió este comentario mencionó al Guatemalteco, y también porque quiero que a partir de ahora, se asocie a la canción "Desnuda", con el concepto de ciudadano anorgásmico... digo, ¿Por qué no?